
Por Jordi Botella de Maglia
Es probable que alguno de mis compañeros de prácticas que hayan tenido a bien leer mis reflexiones, notas y apuntes sobre la aikidō, se hayan percatado que, de un tiempo a esta parte, tiendo a sustituir el carácter hiragana の por el kanji 之. Por ejemplo, habitualmente la expresión jōdan no kamae, que significa “guardia a nivel alto”, se suele escribir en japonés 上段の構え y, sin embargo, yo prefiero escribir 上段之構え. Por poner otro ejemplo, en japonés la expresión “jō no kata” se suele escribir 棒の型 mientras que yo lo escribiría 棒之型. Como vemos en ambos casos sustituyo el carácter hiragana の por el kanji 之. Pero ¿Por qué hago esto? En mi opinión, el uso del kanji 之 en lugar del carácter hiragana の es un recurso caligráfico y conceptual cargado de simbolismo que conecta directamente con la mentalidad de Ueshiba Morihei y en este escrito voy a intentar justificar mi proceder.
La sustitución del kanji 之 por el caracter の no fue un capricho, sino el resultado de un proceso histórico deliberado. Con la Restauración Meiji y, sobre todo, tras la Segunda Guerra Mundial, el japonés escrito fue objeto de una profunda reforma con el objetivo de modernizar y simplificar la lengua. El carácter hiragana の, más accesible y acorde con la fonética moderna, fue progresivamente desplazando a los kanji clásicos que ejercían funciones gramaticales en el registro formal. En el ámbito de las budō este proceso coincidió además con su transformación en disciplinas deportivas y educativas, alejándolas de su dimensión espiritual y filosófica original. Es así como el kanji 之 quedó relegado a los textos antiguos, a los pergaminos de transmisión y a las caligrafías de los maestros clásicos: precisamente el mundo en el que Ueshiba Morihei se formó y pensó.
Efectivamente, Ueshiba Morihei se formó en el Japón de la era Meiji, Taishō y Shōwa temprana. En esa época, los textos filosóficos, los pergaminos de transmisión de las escuelas clásicas, los mokuroku (目録) y los tratados espirituales se redactaban imitando el estilo del chino clásico, conocido en Japón como kanbun (漢文). En este registro formal, las partículas gramaticales no se escribían en el silabario hiragana, sino mediante sus kanji originarios. Al usar 之, el texto adopta la misma sobriedad y solemnidad de los pergaminos antiguos que el propio fundador leía y otorgaba. Es cierto que Ueshiba no siempre escribía así. Él usaba a veces の, a veces 之 y a veces kanbun puro. En sus caligrafías y en los pergaminos que manejaba, era frecuente hallar 之, aunque en sus escritos personales a veces también usara の.
Pero esta elección no es solo textual, para Ueshiba Morihei, la caligrafía no era una mera decoración, sino una extensión de su estado espiritual y de su comprensión de la aikidō. Según él, en los trazos de los ideogramas clásicos se plasma el movimiento del cuerpo, el flujo de la energía vital (el ki no nagare) y la intención (la ki) del practicante. El carácter 之 ofrece una estructura de trazo rítmica y dinámica, especialmente en los estilos de escritura gyōsho o sōsho, que el silabario hiragana moderno ha simplificado. Usar el kanji 之 es mantener vivo ese nexo donde la escritura es, en sí misma, un acto marcial y meditativo.
Ueshiba Morihei estaba profundamente influenciado por el sintoísmo de la corriente Ōmoto kyō, donde cada sonido (kotodama) y cada grafía sagrada contenían una fuerza espiritual latente. Al escribir los nombres de los principios o las disciplinas con caracteres de raíz clásica, se buscaba invocar la esencia original del concepto, libre de las secularizaciones e influencias occidentales modernas que posteriormente transformaron las budō en deportes o gimnasia como, por ejemplo, ha sucedido con la jūdō, la karatedō o la kendō.
En suma, la elección del kanji 之 no es un mero arcaísmo gráfico, sino un acto consciente de continuidad: una forma de mantener vivo, en cada trazo, el vínculo entre la práctica contemporánea y la visión espiritual del Ōsensei.
Escribir 之 es, en el fondo, una forma de práctica; la de no perder de vista que la aikidō nació como una vía espiritual, no como una técnica.